6/23/2006

PREVENCION DEL ABUSO SEXUAL

PREVENCION DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL
Desde la perspectiva de la promoción de los derechos


Por
Leonardo Romero S.
Codirector
Centro de Asesoría Y Consultoría
Barranquilla - Colombia



El abuso sexual es un hecho que ocurre mucho más de lo imaginado.  Una falsa creencia en torno a su incidencia es que los abusos sexuales infantiles son casos excepcionales.  Aunque existe un subregistro, hoy día existe una mayor conciencia frente a la denuncia del hecho, lo cual hace percibir que el abuso sexual siga aumentando o que se de más que antes.

El abuso sexual crece en todos los niveles sociales, generalmente en ambiente intrafamiliar, aunque también es realizado por personas fuera de la familia del niño o la niña.  Puede suceder como un hecho aislado, es mayor la proporción de casos consecutivos y recurrentes de abuso sexual.

Tal como lo describe el informe de Save Children (1998) a nivel internacional se calculan porcentajes de incidencia aproximada de reportes en un 20% de mujeres y 10% en hombres.

Socialmente aún no se ha valorado en su verdadera dimensión como un serio problema relacionado con la calidad de la salud sexual y emocional. Aún es mucho lo que hay por hacer en relación a su prevención.

Probablemente la percepción de invulnerabilidad ante este hecho (creer que es algo que ocurrirá en otras familias, no en la propia) predispone a que no se haga una adecuada prevención del abuso sexual.  Por otra parte la ausencia de procesos intencionados, sistemáticos y permanentes de educación sexual, especialmente en las escuelas, es un hecho que limita el desarrollo a acciones concretas y efectivas contra el abuso sexual.

Mientras no existan procesos de prevención enmarcados dentro de procesos amplios e integrales de educación sexual, la niñez, seguirá siendo más vulnerable y susceptible de ser víctima a las diferentes formas de abuso sexual.

En gran parte de nuestras escuelas la educación sexual no hace parte de sus políticas educativas, a pesar de la obligatoriedad de la educación sexual (En el caso de Colombia).  Mucho menos es de esperarse que la realización de programas de prevención de abuso sexual sean objeto importante de sus acciones educativas.

El abuso sexual es prevenible, no bastan intervenciones alarmistas o atemorizantes, tampoco son suficientes simples instrucciones defensivas (“tienes que defenderte”, “no te dejes tocar de nadie”) sin el acompañamiento de un entrenamiento en habilidades de protección y defensa asertiva, la promoción de ciertos valores de convivencia, etc.

Si se incrementan los procesos de prevención de abuso sexual en las escuelas, las familias y las comunidades habría más posibilidades de detectar tempranamente casos, si se detectan a tiempo los casos hay mayor probabilidad de hacer prevención de revictimización, de buscar ayuda y de incrementar las denuncias, si se busca ayuda también hay más posibilidades de incrementar los procesos de prevención.

QUE ES EL ABUSO SEXUAL INFANTIL?

Se entiende por abuso sexual infantil cualquier actividad realizada a un menor por una o más personas de cualquier edad, con  el propósito de sentir placer sexual, sin o con el consentimiento, con o sin penetración, con o sin violencia, con o sin contacto físico, utilizando la fuerza o cualquier forma de coerción o  mediante el aprovechamiento de las condiciones de edad, de indefensión, desigualdad y de poder entre la víctima y el agresor”

Es otras definiciones se hace referencia a que esta actividad es realizada por alguien de mayor edad, e incluso se ofrecen rango de edades de 5 y 6 años de diferencia. (Félix López 1996; NCCAN; Vargas, Vargas y Mejía 1995).

Aunque una buena parte del abuso sexual infantil es realizado por mayores, también es posible que esta actividad sea realizada por niños y niñas en edades iguales o cercanas sin que deje de ser por ello un acto de abuso, ya que no se ha consentido y/o ha sido forzado de alguna forma.

Existen diferentes formas de abuso sexual, es importante tener en cuenta que este no tiene que ser mediado por la violencia o la agresión y que necesariamente no tiene que haber contacto físico.  Tal como lo describe la gráfica No. 1 existen diversas conductas abusivas que no implican ningún contacto físico y mucho menos genital y penetrativo.

Una violación es una forma de abuso sexual pero existen múltiples formas de abuso sexual que no implican ni uso de agresión, ni penetración (vaginal o anal).

Tal como lo describe Mariana Togneri Pastor (CEAPA, 1999) es útil delimitar el abuso sexual infantil de lo que no es.  Coincidiendo con el planteamiento de Félix López (1998) dos criterios importantes para esta diferenciación serían: el uso de la coerción y la diferencia de edad.

  • El uso de la coerción podrían ser considerados por si misma un criterio suficiente para identificar una conducta como abuso sexual infantil sea esta el uso de la fuerza física, presión, engaño, manipulación, etc.

  • La diferencia de edad que implicaría, en la mayor parte de los casos, la imposibilidad de que los participantes en la actividad sexual (menor y adulto) estén en igualdad de condiciones para decidir libremente (consentir) la actividad sexual ya que ambos tienen expectativas, experiencias, madures biológica y psicológica diferentes.

Generalmente, el abuso sexual se realiza sometiendo al menor a la fuerza, mediante engaños o sobornos, chantaje emocional, o aprovechándose de la relación de mando o poder que se tiene sobre él (Vargas, Vargas y Mejía, 1995).

Estos dos criterios se plantean en la definición que hace María Lameira (Psicóloga de la U. de Vigo, España) quien define agresiones sexuales como un acto sexual impuesto a un mejor que carece del desarrollo emocional madurativo y cognitivo para consentir dicha actividad (Lameira, 2000).

Según lo describen Gómez y Velandia todo acto que atente contra la libertad y la dignidad de una persona, mediante el uso de la fuerza, engaño o soborno, violencia psicológica o moral con el propósito de imponer una conducta sexual en contra de su voluntad, es llamada violencia o abuso sexual.

ALGUNAS FALLAS EN LA PREVENCIÓN DEL ABUSO SEXUAL INFANTIL

A los adultos aún les cuesta trabajo abordar directa y adecuadamente lo relacionado con el Abuso Sexual.  Aún sigue siendo un tema tabú, prevenirlo implica tener que abordar temas relacionados con la sexualidad como lo son la genitalidad, el placer sexual, etc. En muchas ocasiones sus intervenciones se limitan a las instrucciones “alarmistas” y “atemorisantes”, algunas veces acompañados de instrucciones defensivas que no desarrollen competencias y destrezas efectivas, por ejemplo: “tienes que defenderte”, “no te dejes tocar de nadie”, etc. Este tipo de circunstancias no enseñan que hacer, cómo hacerlo y favorecen la construcción destructiva en relación al cuerpo, los genitales, el placer sexual y el abuso sexual.

En una exploración realizada por Farley Duran A., Psicóloga consultora del CAC, Centro de Asesoría y Consultoría (1999) con padres y madres sobre lo que hacen para prevenir el abuso sexual con sus hij@s se observaron respuestas como las siguientes:

  1. “Lo mantengo bien informado y además le digo que no hable con personas extrañas... que su cuerpo merece respeto y que nadie debe tocar sus partes intimas”.

  2. “Les hablo, les muestro libros de educación sexual, ellos miran y yo les voy explicando”.

  3. “Cuidarlo, le digo a la abuela que no lo deje con cualquier persona desconocida, que no lo deje salir solo, que pilas!! Que no se confié de nadie”.

  4. “Yo le digo que se cuide de las personas”.

  5. “La verdad es que no lo he hecho nunca”.

Son varias las falencias que tienen algunos intentos de prevención de abuso sexual, analizaremos algunas de ellas:

  • Decir a l@s niñ@s que no hablen con personas extrañas, no les habilita para protegerse del Abuso Sexual, por otra parte esta prescripción se hace desconociendo que la mayor parte del abuso sexual es realizado por personas cercanas y familiares al niño o niña.

  • “Tu cuerpo merece respeto y nadie debe tocar tus partes intimas”.  Sin quererlo esta intervención induce a la idea de que el contacto corporal y genital es “una falta de respeto” se deja de señalar que es exactamente lo que está mal en el abuso sexual, tocarse con otro no es malo, lo rechazable es que se haga sin tener en cuenta al otro, sin su consentimiento, usando estrategias de manipulación, o aprovechamiento de la ingenuidad para obtener placer sexual siendo que el o la menor no están en posibilidad de consentir.

  • Prevenir el abuso sexual es una cosa y crear paranoia social es otra, la prevención del abuso sexual no implica la promoción de sentimientos de desconfianza colectiva e indiscriminada.  Precisamente una de las metas de la prevención sería enseñar a discriminar y diferenciar cuando se está siendo objeto de un abuso sexual y cuando no, e incluso de abuso no sexual.

  • Se les dice cuídate sin enseñarles como hacerlo y sin entrenarles en la adquisición de habilidades y destrezas conductuales que l@s hagan competentes para ello.  Cómo plantearemos posteriormente estas habilidades se pueden adquirir por medio de procesos de aprendizaje estructurado que por lo general no se hacen en las familias ni las escuelas.

  • En el peor de los casos se observa que una buena parte de la familia y la escuela no abordan el tema y hacen silencio frente a este medio.  En una encuesta dirigida a analizar la educación sexual familiar con padres y madres de una escuela de clase media en la ciudad de Barranquilla se encontró que el 34% “nunca” o “más bien poco” habían enseñado cómo defenderse del abuso sexual y que el 44.7% “nunca” o más bien poco” habían enseñado cómo responder asertivamente ante situaciones de abuso sexual que no se desean acceder (Romero, 2000).  Por la experiencia vivida en mucho se talleres de educación sexual con padres, madres y docentes hemos encontrado que una cierta proporción dicen “si” prevenir el abuso sexual, al explorar que es lo que han hecho para prevenirlo se encuentras respuestas como las anteriormente descritas que evidentemente no dejan de ser intervenciones bien intencionadas pero inefectivas e insuficientes. En la encuesta mencionada anteriormente se encontró que el 69.6% había explicado “más bien poco” o “nada” qué es el placer sexual y un 58.8% en esta misma frecuencia había hablado a sus hij@s que los genitales son fuentes de placer (sexual), especial y agradable (Romero, 2000).

LAS RELACIONES DE PODER COMO SEMILLA PARA EL ABUSO SEXUAL

Las relaciones adultos-niñ@os están basadas en un modelo autocrático, vertical, en el cual los adultos tienen más poder, que niños y niñas: en este modelo los adultos ejercen poder basados en estrategias coercitivas, que implican uso se la fuerza, la agresión, la amenaza, la imposición, la intimidación, etc.

No cabe duda que estas son formas de abuso contra la niñez, sólo que están avalados, aprobados e institucionalizados socialmente, son pocos cuestionados y se practican como una forma aceptable de trato tanto en la escuela como la familia.

Este modelo de relaciones de poder siembra la semilla que facilita que germine el abuso sexual.  Este modelo predispone a que la niñez tolere y estructure aprendizajes de indefensión frente al abuso, en este caso el abuso no sexual y de los adultos.  Desde este modelo practicando en la escuela y la familia niños y niñas aprenden que otros tienen más poder (los adultos), adquieren patrones de indefensión frente al maltrato y al abuso, aprenden a obedecer sumisamente incluso ante el maltrato y el abuso y estructuran una ciega obediencia que no puede cuestionar la autoridad.

Por esta razón en este trabajo se propone fundamentar la prevención del abuso sexual en la promoción del concepto de los derechos, lo cual implica reformular el modelo de relaciones de poder y replanteamiento de un modelo de convivencia basado en el respeto por el otro, en la autonomía, la no instrumentalización y la no violencia.

PROPUESTA DE PREVENCIÓN BASADA EN LA PROMOCION DE LOS DERECHOS

Generalmente se piensa la prevención del abuso sexual infantil en el sentido de que no sean abusados sin tener en cuenta la perspectiva de contraria: no abusar de los demás. Por este motivo en esta propuesta prevención del abuso sexual infantil tendría dos objetivos:

  1. Desarrollar elementos que habiliten a niños y niñas para la protección ante situaciones de abuso sexual y no sexual.

  1. Desarrollar elementos que predispongan a niños y niñas a evitar prácticas de abuso sexual y no sexual con los demás.
Esta propuesta sugiere el desarrollo de procesos de prevención del abuso sexual desde tempranas edades con el contexto de una educación sexual integral, fundamentándose en la promoción del concepto de “los derechos”  como plataforma que orientaría el desarrollo de cuatro elementos importante: información sobre el abuso sexual, desarrollo de valores, estructuración de algunos repertorios cognitivos y entrenamiento en habilidades afirmativas. Suponemos que a partir de estos elementos se brindarían elementos se habilitaría a niños y niñas para protegerse efectivamente ante situaciones de abuso sexual y no sexual y para no ejercer conductas de abuso sexual con otos.

Por esta razón se propone un proceso que concientice a la niñez sobre los siguientes preceptos:

  • Tengo derechos

  • Nadie tiene derecho a violentarlos

  • Tengo derecho a proteger mis derechos

  • No hay derecho a ser maltratado por nadie, (incluyendo padre, madre, profesor-a, etc.)

  • No está bien usar o instrumentalizar a otros.

  • No es válido moralmente aprovecharse del otro para obtener provecho personal (Sexual y no sexual).

  • Nadie tiene derecho a usar sexualmente a otro.

  • NO está bien que un adulto o igual someta a alguien para obtener placer sexual.

A partir de esta  concientización se trabajaría un proceso de educación sexual alrededor del cuerpo, el placer y las emociones acompañadas de la promoción de valores, un entrenamiento en habilidades afirmativas y cognitivas básicas para la protección efectiva de situaciones de abuso sexual y no sexual.

PROMOCION DEL CONCEPTO DE LOS DERECHOS Y ACTITUDES PARA
LA CONVIVENCIA

La estructuración temprana de valores, actitudes y habilidades relacionadas con la convivencia social son de vital importancia para el desarrollo social y juegan un papel importante en la prevención del abuso sexual infantil. Los siguientes serían algunos elementos que se sugieren desarrollar con este objetivo:

  • Es importante que los menores comprendan el concepto de los derechos, su importancia en la convivencia social y cómo hacerlos valer y respetar.

  • Es necesario que aprendan que niños y niñas tienen derechos, y que tienen derecho a hacer respetar o valer sus derechos, que nadie por más autoridad que tenga tiene derecho a atentar contra ellos.

  • Es importante que aprendan que uno de los derechos que tienen las personas es NEGARSE ante situaciones que les incomodan, que atentan contra su seguridad personal, que les hacen sentir mal, sea esta sexual o no sexual.  Decir NO es un derecho, que no siempre será conveniente decir SI, nadie tiene derecho a obligar a otro a hacer algo que no desea hacer o porque no le conviene, le hace sentir mal o considera indebido.

  • Los demás merecen respeto, cada quien merece ejercer su autonomía sin atentar contra los demás.

  • No es valido y aceptable instrumentalizar al otro, usarlo como objeto a costa de su detrimento (sin tener en cuenta el daño que se le puede hacer).

  • No es aceptable el uso de agresión y violencia para relacionarse con los demás y para conseguir lo que se desea.

  • Es posible la convivencia humana sin el uso persistente y generalizado de estrategias basadas en la amenaza, la manipulación, la intimidación, la coacción, el chantaje y la agresión.

  • Es importante que aprendan el valor y la importancia del consentimiento y el ejercicio de la autonomía en las relaciones sociales.  Esto implica discriminar el consentimiento y la autonomía como criterio importante para orientar las relaciones con los demás.

INFORMACIÓN

Existe una serie de conceptos que deben ser dominio de niños y niñas respecto a la sexualidad, desafortunadamente el sistema educativo aún no ofrece una educación sexual integral que facilite la construcción de conceptos fundamentales, exactos y basados en la verdad.  Por esta razón se considera importante que la información que se brinde en un proceso de prevención de abuso sexual debe estar enmarcada en el contexto de una educación sexual intencionada, sistemática y permanente tanto en el ambiente escolar como familiar.

Los siguientes son algunos de los conceptos básicos se sugieren desarrollar en un proceso de prevención de abuso sexual:

  • Es fundamental que identifiquen su cuerpo, conozcan sus partes, sus nombres y funciones.

  • Que identifiquen sus genitales (femenino y masculino) que comprendan sus funciones: orinar, reproducción y sentir placer.

  • Respecto al placer es necesario que aprendan que los genitales y el cuerpo en general son fuente de sensaciones y emociones.  Que el cuerpo está hecho para ello, para sentir.  Que es maravilloso sentir una serie de sensaciones que se experimentan con nuestro cuerpo.

  • Es importante que comprendan que tocarse, abrazarse, besarse son formas buenas e importantes para sentir, expresar cariño, amar y sentir placer, pero que otra cosa sería que alguien intente aprovecharse, con o sin el uso de la fuerza, para obtener placer sexual sin su consentimiento.

  • Deben comprender el concepto de abuso sexual como cualquier actividad realizada sin consentimiento, con o sin violencia, con o sin contacto,  a un menor por una persona mayor o de igual edad, con el propósito de obtener placer sexual para si o terceros.

  • Es importante que conozcan las diferentes formas que alguien puede usar para aprovecharse sexualmente de un menor: seducción, fuerza, chantaje, el uso del secreto, abuso de autoridad, promesas, manipulación, amenaza, etc.

  • Será necesario que conozcan e identifiquen los diferentes tipos de abuso sexual con o sin contacto.

  • Es muy importante aclarar que es lo que esta mal en el abuso sexual, que conductas sexuales no son malas, es conveniente aclararles que lo malo es tenerlas con alguien, sometiendo, presionando o llevándolo sin su consentimiento.

ESTRUCTURACION DE HABILIDADES COGNITIVAS

Por habilidades cognitivas se entiende aquellos pensamientos, ideas y discriminaciones que sería importante que niños y niñas estructuren  y que facilitarían respuestas de protección ante el abuso sexual en conjunto con los conceptos de convivencia, la información, los valores y el desarrollo de habilidades.

Cómo aspectos claves a desarrollar se proponen:

  • Que se les enseñe a tener confianza con los adultos y aprendan a expresar, decir o compartir con el padre, la madre, el profesor o persona de confianza sobre cualquier comportamiento extraño relacionado con abuso sexual y alguna situación en la que se sientan amenazados o experimenten incomodidad y temor. Esto se relaciona con el hecho de que perciban como bueno e importante no guardar silencio ante un suceso de abuso y que cuenten a alguien que les pueda escuchar y ayudar.

  • Es importante que aprendan a discriminar cuando SI y cuando NO interpretar una situación como abuso sexual

  • Es necesario que desarrollen el concepto de derecho a la defensa y auto eficacia alrededor de la defensa: “Yo puedo defenderme y tengo derecho a ello”.

  • Igualmente es importante que estructuren la idea que “nadie tiene derecho a hacerme sentir mal”, “nadie tiene derecho a utilizarme”, “no tengo derecho a hacer sentir mal al otro, a que haga algo que no desea y a utilizarle”.

  • También se hace necesario el desarrollo de auto conceptos positivos relacionados con la autoestima: “Yo soy importante”, “Yo merezco ser bien tratado”, “Yo valgo” etc.

DESARROLLO DE VALORES

Para la prevención del abuso sexual no sólo requiere brindar información, el desarrollo de ciertos valores son importantes para poder favorecer el fortalecimiento de conductas de protección ante el abuso sexual y el no sexual. Los valores sirven para guiar y orientar las conductas de las personas, son el fundamento por el cual se hace o deja de hacer algo en un determinado momento, son creencias prescriptivas o principios normativos y duraderos que sugieren que una determinada conducta es socialmente preferible a otras que se consideran opuestas o contradictorias (Antúnez, 1997).

A nuestro juicio no podría esperarse que el desarrollo de algunos de los valores básicos relacionados con la prevención del abuso sexual sean el producto de unas sesiones aisladas, creemos que este será el producto de un proceso continuo, permanente e intención de educación en valores que debe estar a su vez, enmarcado en el contexto de una educación sexual integral, insertada en el currículo escolar y en la misión de la formación familiar.

Algunos de los elementos claves que se proponen desarrollar serían los siguientes:

  • Valorar el cuerpo, comprender las emociones y las vivencias corporales como buenas, valiosas e importantes.

  • Aprender la importancia del respeto por el otro y valorar la posibilidad de convivencia social sin necesidad de instrumentalizar al otro, de usar a los demás para el beneficio propio, incluso a costa de su malestar.

  • Comprender la importancia de respetar y contar con la decisión personal para conseguir lo que necesitamos de los otros. Convivir con los demás implica satisfacer necesidades con otros, pero teniendo en cuenta su consentimiento, los demás tienen el derecho a consentir o no si acceden a nuestras necesidades y peticiones.

  • El cuerpo del otro siente y experimenta y es potestad del otro decidir si desea sentir o experimentar ciertas vivencias corporales, afectivas, sexuales etc. Es importante promover el concepto de que abrazar, besar, sentir, intercambiar afecto y placer en el contexto del respeto por la autonomía y el consentimiento.

DESARROLLO HABILIDADES DE AFIRMACION

Tener información y estructurar valores relacionados con la convivencia por si solos serían insuficientes para prevenir el abuso sexual.  Es importante que desde la niñez se tenga la posibilidad de adquirir, interiorizar y fortalecer una serie de destrezas, competencias o habilidades que les permitan a niños y niñas poder defenderse efectivamente de situaciones de abuso sexual y no sexual.  Estas habilidades son aprendibles, pueden ser entrenadas en procesos de aprendizaje estructurado, no se adquieren por el solo hecho de que se de una instrucción verbal imperativa (cuídate, detente, tienes que saber cuidarte) un error decirles que se cuiden sin habilitarles para ellos, sin enseñarles que hacer y como hacerlo.  Esto requiere sesiones de entrenamiento que impliquen una explicación de la habilidad a enseñar un modelamiento de esta, el desarrollo de ejercicios acompañados con retroalimentación y tareas de práctica.
La asertividad es la habilidad social muy importante en el desenvolvimiento social de las personas y juega un valor decisivo en la prevención del abuso sexual infantil.  La asertividad se define como la habilidad para defender los propios derechos sin agredir a los demás en forma directa, honesta, adecuada, congruente y firme.

Es importante desarrollar procesos de aprendizaje estructurados en el cual adquieran y fortalezcan habilidades tales como: saber decir no, tomar decisiones, manejo de la presión social, manejo del miedo y conductas de retirada o huida.

Otro aspecto de importancia es enseñar a los y las menores a que discriminen situaciones ante las cuales deben saber decir NO asertivamente:

  • Cuando alguna persona conocida o desconocida le pide que se desnude a cambio de un regalo o algo similar.

  • Cuando alguien amenace con un castigo si no se deja tocar o le ofrece premios a cambio de dejarse tocar.

  • Cuando alguien lo invite a jugar con la puerta cerrada, en la oscuridad o sitios solitarios.

  • Cuando algún desconocido ofrezca regalos sin motivo para ello a cambio de contacto físico.

  • Cuando alguien lo convide a mantener en secreto ciertas actividades sexuales.

Los siguientes ejemplos son una muestra que pueden servir para enriquecer el repertorio verbal de respuestas asertivas de niños y niñas ante eventuales presiones para acceder a situaciones de abuso sexual:

LINEA DE PRESION     :     Vamos a jugar solos (cerrando la puerta)
RESPUESTA ASERTIVA     :     “No me gusta jugar encerrado, abre la puerta o grito”

LINEA DE PRESION     :     Te doy un premio y jugamos a que note toco como el médico...
RESPUESTA ASERTIVA     :     “No quiero jugar este juego”


LINEA DE PRESION     :     Si le dices a alguien de este juego no te sigo queriendo y no te hablaré
RESPUESTA ASERTIVA     :     “No me gusta este juego, le contaré a papá y mamá, aunque no me hables”

LINEA DE PRESION     :     Estos dulces están bien ricos tómalos...
RESPUESTA ASERTIVA     :     “Le dije que no no me gusta recibir dulces de extraños”

LINEA DE PRESION     :     Esto es un simple juego, déjate tocar...     
RESPUESTA ASERTIVA     :     “Esto no son juegos para niños, no me quiero dejar tocar... y busca ayuda adulta”


BIBLIOGRAFIA

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FREEMAN Lory. “Mi cuerpo es mio”. Parenting Press, Seattle, 1985.
FUNDACION HAZELDEN. “Por favor di!” Un cuento para niños sobre abuso sexual. Estados Unidos, 1993.
GIL Eliana.  “Yo conté mi secreto”. Launch Press, Estados Unidos, 1991.
GOMEZ, Jairo; VELANDIA, Rafael. “Prevención del Abuso Sexual Infantil: a partir del rediseño de talleres de prevención de los delitos sexuales”. Unidad de Fiscalía Seccional Soacha Trabajo para Obtener el Titulo de Psicólogo, Universidad Nacional de Colombia. En Internet: http://www.geocities.com/prevencion2/tesis.htm
JESSIE.  “Por favor di!” Un cuento para niños sobre abuso sexual.  Fundación Hazelden, Estados Unidos, 1993.
LOPEZ Ana Luisa, PICK Susan y VARGAS Elvia.  “Ximena aprende sobre abuso sexual”. Instituto Mexicano de Investigación de Familia y Población, México, 1991.
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O´CONNELL Peggi.  “Tina, José y Juan” Libro de colorear.  Jonson Istitute, Estados Unidos, 1991.
ROMERO S., Leonardo. “Análisis de Educación Sexual Familiar” CAC, Centro de Asesoría y Consultoría; Barranquilla 2000.
ROMERO S., Leonardo. “Elementos de Sexualidad y Educación Sexual” CAC, Centro de Asesoría y Consultoría; Barranquilla primero edición 1998 y 1era reimpresión 1999.
ROMERO S., Leonardo. “Prevención del Abuso Sexual Basado en el Concepto de los Derechos”  Ponencia presentada en los siguientes congresos: II Congreso Ecuatoriano de Sexología y Educación Sexual, Quito 2000; X Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual, Cusco 2000 y XI Seminario Colombiano de Sexología y Educación Sexual, Pasto 2000.
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VARGAS TRUJILLO, Elvia: VARGAS TRUJILLO, Clara y MEJIA DE CAMARGO, Sonia. “Guía para la detección precoz del abuso sexual infantil”. Convenio Defensoría del Pueblo, Fundación FES y UNICEF.

LEONARDO ROMERO S.

  • Normalista.

  • Psicólogo y Especialista en Psicología Clínica de la U. del Norte, (Barranquilla-Colombia).

  • Diplomado “Honoris Causas” Colegio Mexicano de Sexología, Guadalajara,  México.

  • Codirector del Centro de Asesoría y Consultoría, Coordinador del Área de Desarrollo Personal y de Familia del CAC.

  • Docente invitado en Programas de Pregrado y de Postgrado relacionados con Educación Sexual, Psicología y Educación en Universidades de Colombia y América Latina.  

  • Tallerista y Ponente en eventos regionales, nacionales e internacionales de Psicología, Desarrollo Personal, Sexualidad y Educación Sexual.

  • Autor del libro “Elementos de Sexualidad y Educación Sexual”, CAC, 1999, 2000 y 2001, “Construyendo Buentrato: Herramientas para el cambio”,  2000 y 2006 y otros títulos en prensa.

  • Miembro Titular de la Sociedad Colombiana de Sexología y afiliado a la World Association for Sexual Health, WAS.

  • Representante oficial del CAC ante la Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual, FLASSES

  • Miembro vocal para Colombia del Staff de la Federación Latinoamericana de Psicoterapia.

  • Secretario de la Sociedad Colombiana de Sexología período 2001-2003 y Codirector de la Revista Latinoamericana de Sexología 2001-2003

  • Secretario FLASSES 2002-2004.



El CAC funciona con sede en Barranquilla (Colombia). Desarrollamos programas de Consultoría, Asesoría y Capacitación, con una dimensión participativa, orientados a la autogestión de procesos de cambio en Empresas, Organizaciones, ONG´s, Instituciones Estatales, Centros Educativos e Instituciones de Salud.

Ofrece sus servicios en Desarrollo Personal, Familiar y Organizacional.

Somos miembros de la FLASSES, Federación Latinoamericana de Sociedades de Sexología y Educación Sexual.



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Barranquilla-Colombia

6/22/2006

CONSTRUYENDO BUENTRATO

Herramientas para facilitar el cambio

LEONARDO ROMERO S. (ed.)

Tercera Edición

Barranquilla- Colombia 2006












Dictando una Conferencia en el Congreso Ecuatoriano de Sexología, 1999

CONSTRUCCIN DE LA VIDA FAMILIAR

CONSTRUCCIÓN DE LA VIDA FAMILIAR

Tomado del libro:
Construyendo Buentrato: herramientas para el cambio
Leonardo Romero S.
Psicólogo y Codirector
Centro de Asesoría y Consultoría

Parafraseando a Paulo Coelho, padres y madres deberíamos preguntarnos: ¿El trato que hoy damos a hijos e hijas cómo afectará a la quinta generación de sus descendientes? Los actos de los padres y madres tienen consecuencias que se prolongarán muy probablemente durante mucho tiempo, por ello será importante saber el tipo de mundo que estamos dejando a su quinta generación.


La familia es el espacio más importante donde se adquieren las bases y estructuras para crecer como seres humanos integrales. Gran parte de la felicidad o infelicidad de las personas se relacionan con la vida familiar. La calidad de la vida familiar determina en gran parte el crecimiento y desarrollo personal de los miembros de una familia.

La construcción de una familia funcional es responsabilidad primordial del padre y la madre o de los adultos responsables. Construir una familia funcional y armoniosa es un trabajo complejo, es un proceso que requiere aprendizaje, no se nace con las competencias suficientes para convivir en familia. Unirse en pareja no significa que se tengan las condiciones y habilidades necesarias para vivir exitosamente como tal (para el caso de las familias donde hay una pareja). Hacerse biológicamente padre y madre no hace a las personas competentes para criar y formar adecuadamente hij@s.

Aunque “el amor” es una condición importante para la vida familiar, no es suficiente para saber funcionar en pareja, criar eficazmente hij@s y construir familia. En muchas familias el amor se deteriora porque sus miembros, principalmente los adultos, no tienen la preparación necesaria para relacionarse en familia. El amor es el resultado de lo que se hace y la forma como se interactúa con los demás, el amor es un verbo tal como dice la canción, por lo tanto se puede hacer crecer o disminuir el amor en la familia.

El éxito en la construcción de una vida familiar sólida y armoniosa requiere preparación; son necesarias algunas condiciones mínimas en conocimientos, actitudes, valores y habilidades.

Los adultos generalmente invierten esfuerzos económicos y de tiempo para cualificar su desempeño en las ocupaciones productivas. Al contratar un cargo se exige cualidades acreditadas y respaldadas en procesos sistemáticos de formación; sin embargo, para desempeñarse como pareja, padre y madre no dedicamos los mismos esfuerzos y no nos exigimos los mismos criterios de formación. Para ejercer cualquier profesión se exige una formación universitaria de muchos años, para ejercer como técnico también se exige una capacitación, pero para desempeñarse en la profesión más importante del mundo no. Una buena proporción de adultos inicia la vida familiar con más deficiencias que competencias para sacar adelante un proyecto de vida familiar.

Construir vida familiar es una aventura compleja, es un proceso con altos y bajos. La cotidianidad de la vida familiar implica obligatoriamente afrontar coyunturas y conflictos naturales de la convivencia. Lo que diferencia unas familias de otras, no es la presencia de conflictos, sino la capacidad para aprender de la experiencia y la adquisición de habilidades básicas para resolver las situaciones problemáticas. En ocasiones, se reacciona ante los conflictos de la vida familiar con estrategias inadecuadas e inefectivas, haciendo lo que se puede, sin obtener los resultados esperados, usando métodos negativos para obtener resultados positivos.

Esto favorece que los adultos (líderes de la familia) estructuren una sensación de desconcierto, frustración y agotamiento emocional, acompañado de un sentido de incompetencia e inefectividad para lograr una vida familiar como la que se sueña y desea idealmente.

En esta propuesta se parte de la convicción de que es posible la construcción y el fortalecimiento de un ambiente familiar cálido, acogedor, nutritivo y funcional. Este ambiente será posible como resultado de una voluntad, intención y determinación. El fortalecimiento de la vida familiar no será resultado del azar, requerirá que padres-madres o los adultos responsables (líderes del fortalecimiento familiar) se asuman como arquitectos de este cambio y como gestores del propio ambiente familiar, que tomen en sus manos el control del cambio y la ruta que desean dar a la vida familiar.

El fortalecimiento de la vida familiar será el resultado de vivir aquello en que se cree, de querer hacer realidad las propias convicciones respecto a lo que debe ser, los sueños y la visión de una familia.

Este material se propone como un conjunto de experiencias formativas para incentivar en padres y madres una reflexión sobre la calidad de su vida familiar que les lleve a hacerse un replanteamiento de la visión de familia, les anime a tomar acciones concretas para fortalecer su rol como líderes y desarrollen habilidades y estrategias efectivas para enriquecer su vida basándose en el buentrato.

LA TAREA DE SER PADRE Y MADRE

Las siguientes afirmaciones plantean diferentes puntos de vista respecto a la tarea de ser padre y madre:
  • ”Para criar hijos basta con una buena intuición, el sentido común es suficiente”.
  • ”Las fallas en la crianza de los hijos se deben a la falta de amor de los padres”.
  • ”Ser padres es algo que se lleva en la sangre”.
  • ”Criar hijos es algo que se aprende”.

Tradicionalmente en nuestra cultura ha predominado la idea de que la maternidad y la paternidad se “lleva en la sangre”, como si los seres humanos naciéramos con una determinación biológica que nos hiciera buenos o malos padres, buenas o malas madres. Se le ha atribuido a los instintos y al componente biológico la capacidad para ser buen padre o buena madre. Criar hij@s es un oficio complejo y es todo un arte que requiere aprendizaje, nadie nace siendo buen padre o buena madre.

Desafortunadamente muchos adultos inician la paternidad o maternidad por accidente, sin conciencia de las implicaciones que esta tiene y sin una visión clara del tipo de padre y madre que aspiran ser. Aunque se hacen esfuerzos por superar los errores percibidos en los propios padres, una buena parte de los adultos repetimos los modelos de maltrato que vivimos en nuestra familia.

En una frase de Michel Levine se afirma que ”tener hijos no lo convierte a uno en padre, del mismo modo en que tener un piano no lo vuelve pianista”. No es sencillo criar hij@s exitosamente, especialmente cuando no se está preparado para ello. El éxito en la crianza de los hij@s, como en cualquier otra actividad, requiere de una preparación. Son necesarias ciertas condiciones mínimas en conocimientos, actitudes, valores y habilidades para la crianza de l@s hij@s. No es lo mismo saber cómo criar hij@s que no saberlo; hace la diferencia si se tienen actitudes negativas o si se tienen actitudes positivas y a favor del buentrato; no es lo mismo tener claro ciertos valores relacionados con el buentrato que no tenerlos y es diferente una persona que ha aprendido habilidades de buentrato que una persona que no lo ha hecho.

Ser padre y madre es la profesión más importante del mundo; como cualquier otra profesión, requiere que sus aspirantes tengan vocación y se preparen con calidad para poder desempeñarse eficazmente. Sin embargo esta es la única profesión para la cual, se supone erróneamente, que “todo el mundo tiene vocación” y para la cual muy pocas personas están preparadas realmente. Es la única profesión que aspiramos ejercer, con o sin vocación, preparados o no para ello.

Tradicionalmente se ha desvirtuado el concepto de planificación familiar; se confunde con “no tener hijos”, “decidir cuántos hijos tener”, “el método a usar para no tener hijos”, etc. Entendemos la planificación familiar como “el proceso por el cual las parejas toman decisiones respecto al tipo de familia que desean formar y construir” (Romero 2000). Cuando una pareja elige un método anticonceptivo no está planificando vida familiar, está decidiendo como regular su fecundidad. Decidir el número de hijos y los métodos anticonceptivos es parte de la planificación familiar, pero no es todo.

Antes de unirse para formar familia, sería conveniente que las parejas discutieran, analizaran, definieran y acordaran una serie de tópicos relacionados con la vida familiar. Por ejemplo: tipo de crianza, formas de corrección, estilo de vida familiar, forma de ejercer autoridad, distribución de las funciones de crianza, los valores y virtudes que serán importantes en la familia, la forma de resolver los conflictos familiares, etc. Desafortunadamente esto no hace parte de lo que las parejas creen que deben hacer.

Un porcentaje importante de las parejas, no planifican la vida familiar que desean construir. En los talleres realizados con padres y madres de familia se ha encontrado que más del 50% de los padres y las madres “nunca” o “muy poco” habían acordado aspectos importantes relacionados con la crianza de los hijos, su formación y la manera en que llevarían la vida familiar. Se unieron en pareja sin compartir sus puntos de vista al respecto.

En la tabla No.1 “Definiciones y acuerdos importantes en la planificación de la vida familiar”, se describen las respuestas de un grupo de padres y madres a un cuestionario que explora dieciocho aspectos que se suponen importantes en la construcción de la vida familiar y que una pareja debería acordar antes de tener familia.

Tal como lo muestra la tabla anterior son pocas las parejas que hablan y acuerdan sobre la forma como desean construir vida familiar. La mayor parte de ellos, se une sin hablar de este negocio, es algo así cómo pilotear un avión sin tener previamente un plan de vuelo ó construir un edificio sin un plan de construcción. Sería conveniente que las parejas antes de embarazarse y decidir tener hijos acordaran varios aspectos importantes respecto a la crianza de hijos e hijas: la manera como los educarán, los valores que les gustaría formar, el estilo de vida que desean ofrecerles, la manera como ejercerán autoridad, la forma como corregirán a sus hijos o hijas, el papel que tendrán los parientes en la educación de sus hij@s, etc. Igualmente esto sería válido para la persona que decida tener hij@s sin un compañero o compañera de crianza.

Planificar la vida familiar es responsabilidad de la pareja. Si esto fuese una práctica más frecuente, seguramente tendríamos mejores familias, padres y madres con mayor efectividad y por supuesto, tendríamos mejores seres humanos.

Los datos indican que una buena parte de las parejas, se unen y tienen hij@s o por el contrario tienen hij@s y se unen, sin una clara conciencia del tipo de vida familiar que aspiran a construir. Pareciera ser que esto se hiciese “en automático”, dando por hecho que el destino de todas las personas es casarse y tener hij@s, se tenga o no la preparación y la claridad para estructurar una familia. Criar hij@s no tiene que ser la única opción de vida para todo el mundo; en efecto, muchas personas habrían hecho mucho bien a la humanidad si nunca hubieran tenido hij@s en las condiciones negativas en que les han criado. Es importante que las parejas se replanteen las razones por las cuales desean conformar una familia.

Parece ser que el patrón predominante en nuestras parejas es unirse, tener hij@s y en el camino improvisar cómo educarles. Se inicia la vida marital y la crianza de los hij@s con una idea idílica, romántica, fantasiosa e ilusoria de lo que esto realmente implica: “Tan lindo tener algo de uno”, “toda la vida he soñado con tener hijos”, “Deb eser tan lindo tener hijos”, etc. Como sugiere la caricatura de Mafalda los hij@s vienen a ser “los hijillos de indias” y aplicando esto a la vida de pareja, la pareja vendría a ser “la parejilla de indias”. Ensayamos con ellos como criar seres humanos, repitiendo durante muchos años los mismos errores, mientras tanto nuestros hijos o hijas se convierten en los paganinis de nuestras repeticiones.

Un proceso de planificación familiar implicaría que la pareja elabore consciente y explícitamente respuestas a una serie de interrogantes planteados en un orden “lógico” y secuencial. La respuesta a las preguntas anteriores son insumos para las posteriores. El siguiente esquema describe la secuencia de interrogantes que se propone para que las parejas guíen su toma de decisión en el proceso de planificar vida familiar.

REFLEXIONES SOBRE SER PADRE Y SER MADRE

Nadie se hace experto en ningún área sin conocimiento y práctica. Saber es importante pero insuficiente. Saber sin practicar es inocuo y practicar sin saber puede ser desgastante, agotador y frustrante. La vida familiar es un laboratorio viviente que puede o no resultar en un aprendizaje valioso, dependiendo de la forma como padres y madres lo conduzcan.

Ser padre o madre requiere de la habilidad para integrar el saber y la práctica, saber haciendo y hacer sabiendo. Las experiencias cotidianas pueden ser una maravillosa fuente de conocimiento y sabiduría si estas son bien capitalizadas, reflexionadas y analizadas.

Para construir vida familiar se necesita capacidad para practicar y aprender, para observar, ensayar y aprender. Esta habilidad permite enriquecerse con la experiencia y aprender lecciones de vida para no repetir los mismos errores durante años.

No se es…, se está siendo…, estamos en constante movimiento y crecimiento. Hoy ya no somos el padre o madre de ayer, mañana seremos otr@s. Aprender de la experiencia, de los errores y no repetir las estrategias que no funcionan es una buena alternativa para lograr cambios: ensayar, observar y aprender es la propuesta.

Ser padre o madre requiere más que buenas intenciones, la gran mayoría de los adultos insatisfechos con la crianza de sus hij@s tienen buenas intenciones pero fallan en la manera como pretenden lograr sus objetivos y por el contrario consiguen resultados opuestos. Algunos adultos tienen la buena intención de que su hij@ se alimente bien, y sin percatarse de ello, convierten los momentos de comida en verdaderos campos de batalla; hay padres y madres que desean que sus hij@s sean responsables y pretenden lograrlo a base de cantaletas y sermones, generando luchas de poder y poca responsabilidad en sus hij@s.

Querer lo mejor no es suficiente para criar hij@s efectiva y exitosamente. Todos los adultos quieren lo mejor para sus hij@s, pero pretenden hacerlo con métodos erróneos e ineficaces. La sobreprotección, la autocracia y la permisividad de los padres y las madres tienen las mejores intenciones pero producen los peores resultados.

Criar a l@s hij@s no tiene que ver con “ser perfectos”, no existe una “única forma” de ser buen padre y buena madre. Lo importante es tener una visión del tipo de padre o madre que se desea ser y ubicarse en el camino del aprendizaje constante. Por ello la formación de hij@s requiere de capacidad para aprender de la experiencia, de percibirse en permanente aprendizaje y tener una actitud de apertura al cambio para corregir a tiempo los errores.

PADRES Y MADRES ALTAMENTE EFECTIVOS

Franklin Covey en su libro “Los sietes hábitos de las familias altamente efectivas”, afirma que es posible ser un padre o una madre que toma decisiones sobre el tipo de padre o madre que desea ser y llevar a cabo un plan conciente e intencional para lograrlo. Según su propuesta, los padres y las madres como líderes de la familia deben tener un fin en mente, una visión clara y compartida del tipo de familia que desean ser.

Covey propone que las familias construyan un enunciado de misión familiar en el cual expresen en forma unificada el propósito de existir como familia y los principios que eligen para gobernar la vida familiar.

Los padres, las madres o adultos responsables son como los pilotos de un avión que comandan la familia, antes de navegar tienen un fin en mente (una visión) y construyen un plan de vuelo, es decir, hacen un plan de vida familiar. Como pilotos de la vida familiar tienen “una brújula” que les permite revisar el rumbo que llevan y retomar la ruta en aquellos momentos en que la familia se aleja de su trayecto propuesto (visión familiar).

La construcción de una visión familiar se basa indudablemente en una escala de valores que se proponen como principios que regulan y gobiernan las relaciones al interior de la familia. Es importante hacer explícito estos valores. El esquema No. 4 propone algunos principios básicos para regular la convivencia y el buentrato en la vida familiar y escolar.

Algun@s adult@s tienen inconformidad e insatisfacción respecto a la forma como crían y ejercen sus funciones de padre o madre. Esto es bueno, es el motor para cambiar. Esa insatisfacción es la fuerza motivacional para construir una mejor familia.

Por lo general la vida familiar es conflictiva, con muchas situaciones tensas, en algunos momentos quizá predominen los gritos, insultos, amenazas, peleas y discusiones infructuosas; tal vez la hostilidad está ganando terreno más allá de lo esperable y tolerable; tal vez haya problemas en el manejo de las conductas de l@s hij@s, a lo mejor presentan problemas de conducta como mentir, agredir, hacer pataletas, rabietas, robar, etc.; tal vez se vivan campos de batalla al momento de levantarse, arreglarse y salir al colegio, en la comida, con las tareas o deberes escolares, para que duerman para seguir órdenes y reglas, etc. Todas las familias, como dice Covey, incluso las mejores familias están fuera de su ruta el 90% del tiempo, pero siempre hay la posibilidad de retomar la orientación correcta. Sea cual sea la situación, existe la alternativa de retomar el camino que se desea en la familia.

Cuando se sabe a donde se quiere ir, es fácil retomar el camino y volver al sendero deseado. Estas son habilidades claves para construir familia: tener un fin en mente, hacer un plan compartido y saber regresar a la ruta. Todo ello sustentado en unos principios elegidos como importantes para la familia.

LA MISIÓN DE SER PADRE Y MADRE

Educar tal como se define etimológicamente significa “dar a luz lo que existe”, contribuir para que los hijos e hijas sean lo mejor que ellos puedan ser. Ellos tienen una serie de dones, talentos, virtudes y potenciales por descubrir y desarrollar. Son una mina en la cual hay piedras preciosas por extraer y pulir para que brillen. Cada día es una gran oportunidad para enseñarles a dar lo mejor de si mism@s.

Educar es una tarea compleja que implica el reto de desarrollar virtudes, valores, actitudes y habilidades para la autonomía y la convivencia responsable basada en el respeto, el amor, la justicia, la tolerancia, la equidad y el diálogo. No cabe duda que esto es posible desde la perspectiva del buentrato y la crianza humanizada. (ver esquema No. 5)

Este aprendizaje será posible si los y las menores viven en un ambiente en el que se practica la convivencia responsable, esto no se aprenderá con sermones, cantaletas y discursos imperativos, toma tiempo observar resultados pero se puede lograr.

La educación familiar y escolar basada en el maltrato no permite que los y las menores desarrollen su potencial, mata y aniquila su ser, sus emociones, su creatividad, espontaneidad e iniciativa. Tal como dice la poeta colombiana Laura Restrepo “el alma de nuestros niños y niñas muere o enferma de “insultamiento” y de “mandateo” por parte de los adultos”.

En nuestra cultura existe un refrán popular que dice: “la correa saca lo malo y mete lo bueno”, aquí se refleja la creencia de que con la fuerza y el maltrato es posible desarrollar lo bueno que tienen l@s hij@s; se justifica y valida el maltrato como forma de educación. La experiencia nos indica que no es necesario el maltrato para potenciar lo bueno que tienen l@s hij@s o estudiantes. Es posible lograr la misión formativa como padre, madre o docente basándose en el buentrato.

La meta del buentrato es humanizar la crianza, tal como proponen muchos expertos modernos en el área. Para lograrlo, una meta clave de la formación de l@s hij@s es desarrollar la autonomía y la responsabilidad. Formar para que tengan los propios recursos emocionales, intelectuales, espirituales, axiológicos, sociales, etc. que les permita hacerse cargo con éxito de la propia vida.

Formar hij@s para la autonomía y la responsabilidad requiere sabiduría por parte de los adultos para diferenciar cuándo es preciso aprehenderlos y cuándo soltarlos; cuándo es necesario protegerles y cuándo hacerse a un lado; para discriminar los momentos en que es oportuno y formativo “hacer por ell@s” y los momentos en que es preciso “dejarles hacer por si mism@s”, comprender que hay momentos para contenerlos y otros para permitirles, momentos en que es bueno mimarles el dolor y otros en que es más conveniente permitirles vivir y aprender del propio dolor. (ver esquema No. 6)

Tal como dice Gonzalo Gallo (consejero espiritual), criar hij@s es como llevar un jabón mojado en las manos. Si se aprieta muy fuerte el jabón se escapa y si se abren las manos el jabón resbala. L@s hij@s son como un jabón a quienes no hay que apretar mucho, pero tampoco soltarles, porque de igual forma se podrían escapar.

Formar hij@s requiere saber soltar y apretar, apretar y soltar, hasta que puedan volar con las propias alas y recorrer los campos de la vida para la cual nacieron. L@s hij@s nacieron para volar y la misión de los adultos es prepararles para que vuelen alto con las propias alas. Desafortunadamente hay adultos que cortan el instinto de volar de los y las menores, les cortan las alas y les impiden ejercitarse en el arte de vivir.

Los adultos autocráticos aprietan mucho, mientras que los permisivos sueltan demasiado; padres y madres sobreprotector@s pretenden “tener siempre el jabón en las manos” con el temor permanente e irracional que al soltarles les pueda ocurrir algo malo.

Educar para la autonomía y la autoridad interna implica desarrollar conocimientos, valores, actitudes y habilidades que permita a l@s hij@s discriminar lo bueno de lo malo, lo conveniente de lo inconveniente, lo saludable de lo no saludable, lo constructivo de lo no constructivo, placer y realidad. Los adultos no pueden estar detrás de sus hij@s decidiendo por ell@s, es más efectivo formarles para que tengan recursos propios con los cuales tomar decisiones responsables. Este aprendizaje es importante hacerlo desde las edades tempranas.

El sistema escolar y familiar aún educa para el control externo, para funcionar si hay una autoridad externa que controle. El sistema autocrático que tanto se cuestiona, forma individuos con conciencia y autoridad externa. Esto produce una doble moral y una doble conducta: l@s hij@s o estudiantes tienen un comportamiento en presencia de la “autoridad” y otro en su ausencia. La propuesta de la educación basada en el buentrato tiene como objetivo formar autonomía y autoridad interna.

ANÉCDOTA DE LA MADRE ÁGUILA

El águila empujó suavemente a sus crías hacia el borde del nido. Su corazón temblaba con emociones conflictivas porque sentía la resistencia que oponían sus crías a los golpes persistentes. “¿Por qué la emoción de volar tiene que comenzar con el temor a caer?”, pensaba el águila. Esta pregunta no tenia respuesta para ella.

De acuerdo con la tradición de las especies, su nido se encontraba en lo alto de la montaña. Abajo no había otra cosa que aire para apoyar las alas de cada cría. El águila pensaba: “¿será posible que esta vez no funcione?”. A pesar de sus temores, sabía que ya era hora. Su misión como madre ya había concluido. Sólo faltaba una última tarea: el empujón.

El águila tomó coraje apoyándose en su sabiduría innata. La vida de sus crías no tenía sentido hasta que descubrieran sus alas. Si no aprendían a volar, jamás comprenderían el privilegio de haber nacido águilas. El empujón era el mejor regalo que ella podía ofrecer. Era un acto supremo de amor. Y así empujó una a una suavemente a sus crías… ¡y volaron!